Salvavidas.

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Dicen que el tiempo todo lo arregla. Dicen que no hay mal que por bien no venga.

Un dia caminando por concha y Toro me percaté de la cantidad de personas que piden dinero, de minusvalidos o ancianos sentados en las escaleras de los locales comerciales. No sabia muy bien que hacer o que pensar, ya que cuando era pequeño, en Concepción, existía gran cantidad de indigentes que todos los días pedían monedas, con que fin, no lo sé... sólo sé que no tenía mas que $100 para darles.

No quiero ser pedante,ni clasista ni nada por el estilo, Sólo quiero plasmar ese sentimiento de pobreza espiritual que me invade. No sé exactamente si proviene del egoismo de mi padre, del utilitarismo de mi madre o de la soledad en la que crecí que me hizo ser un tanto depresivo, pero no esoty creyendo mucho en la buena voluntad de las personas po simple bolitas de dulce. Como dice Hobbes, las personas actuan por sus propios interes y quieren lograr sus fines no importando las consecuencias de sus actos.

Así actuan la mayoria de las personas. Siempre dicen que las "buenas personas", aquellas que se preocupan por ti, que te preguntan como estas y que actuan cuando saben que no estás bien, aún existen. ¿Existen? ¿Donde están que no las encuentro? ¿Donde se metieron las personas que puedes llamarlas amigos?

Estoy semi-solo en la ida. Creo que si no fuese por mi polola estaría realmente sólo. Ella es la que me sostiene todos los días y me da el animo para poder continuar. Es la que me libera del terror de viajar en el Metro por más de una hora; la que me acaricia en als noches para poderme quedar dormido y alejar de mi esos fantasmas antiguos de mi nostalgia, de mi soledad, de mis enfermedades, de mis achaques.

Sí, en parte creo estar enfermo, pero enfermo de la soledad en la que hemos crecido. Ya poco o nada nos importa lo que les pasa al del lado; más parece que una colecta, la beneficencia, la limosna o los ritos religiosos apaciguan en nosotros esos cargos de conciencia que nos da el ser humanos y el ser egoístas.

El irme de la casa, como me lo dijo una compañera de universidad, mi polola y el médico, pueden ser un proceso que tarde o temprano debia darlo. Quizaás no fue de la mejor forma, pero es al fin y al cabo. ¿Qué hacer cuando sientes que estas pendiendo de un hilo, un hilo delgado, un hilo casi invisible?

Entre la rabia, la pena, la soledas, la amrgura, sale el sol a través de esas nubes que me hacen suponer que algún día el sol va a lumbrar para mí, que el dedicarme a estudiar política o el ayudar a personas de más edad a aprender computación servirá de algo.

Servirá para mi propia felicidad; creo haber tirdo salvavidas a otras personas, ahora necesito uno para mi.

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